Un café, una idea, un relato....EN FEMENINO

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Hillary Clinton. La venganza sabe mejor servida muy fría


“Hillary Clinton ofrece a su marido a cambio de dinero”. Leo este titular en varios medios de comunicación y casi no puedo creerlo. La primera pregunta que se me viene a la cabeza es … ¿a cambio de qué?, por supuesto pensando fatal…, pero no puedo evitar la curiosidad femenina.
La segunda reflexión, si el titular hubiera cambiado los sujetos de sitios se habría desatado una hecatombe mundial…. Alguien se lo puede imaginar… “Bill Clinton ofrece a su mujer a cambio de dinero”. Me imagino las páginas de periódicos que se habrían rellenado, las horas de televisión y radio que se habría dedicado al machismo, manipulación de la mujer… y demás etcéteras que nos podamos imaginar.
Pero en esta ocasión no fue así, ni mucho menos. Los medios dieron la noticia, faltaría más. Pero la mayoría se centró en el castigado bolsillo de la familia Clinton, tras los gastos de su batalla electoral.
http://www.elpais.com/articulo/gente/Hillary/Clinton/ofrece/marido/cambio/dinero/elpepugen/20090417elpepuage_5/Tes


Otra cosa muy distinta es lo que debió ocurrir en Clinton's House antes de ese anuncio. Haré de adivina viajando en el tiempo.


Hillary necesita dinero, y se le ocurre la feliz idea de “vender” a su señor esposo. Para una cena eso sí, nada de sexo… faltaría más. Aún así, Bill entraría en cólera.


- “Esto es un abuso, deja mi imagen por debajo de la suela de los zapatos, bla, bla, bla”.
Hillary sonríe y se frota la manos..


- Do you remember Monica Lewinsky, my Darling? ¿Quién quedó como un trapo en aquella ocasión?



Tengo que recocer que desde que ocurrió aquello siempre me ha rondado por la cabeza cómo una mujer como Hillary pudo aguantar el escarnio público que supuso para ella aquel incidente. Me resistía a pensar que fuera una de esas ricachonas que aguantan cualquier cosa del “maromo” con tal de mantener el estatus.



No, no podía ser y no era. Hillary es mucho más fría. Sabía que su objetivo de llegar a la casa blanca “again”, era imposible si quien se presentaba era Hillary Diane Rodhman, como se llamaba de soltera y como se volvería a llamar si se divorciaba de su maridín. Así que aguantó. Pero la venganza se sirve fría, y aquí va un primer plato heladito.
El maridín en bandeja para recaudar pasta. Algo que, visto desde la perspectiva de género, es tan denigrante como los chulos que ofrecen a las señoritas de confianza. Hombre no es lo mismo que hacer la calle, pero….
No es la primera que se tiene que tragar el maridín. Ya tuvo que renunciar a sus conferencias y charlas por todo el mundo porque eran incompatibles con el nuevo trabajo de Hillary. ¿Cuántos estarían dispuestos a ello?




Ya le pudo saber bien al Bill, el “puro” de la Lewinsky. Seguro que jamás pensó lo caro que le iba a costar.

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